Categories: Uncategorized

l Pacto Histórico se desmorona en su discurso: bases indignadas mientras el ala radical del Valle guarda silencio cómplice.

La política colombiana asiste a un síntoma clásico de mutación y desgaste: la propensión de los grandes movimientos a implosionar no por la presión externa, sino por las contradicciones internas. El Pacto Histórico, la coalición que rompió el monopolio del poder tradicional en el país, atraviesa hoy una doble crisis que pone a prueba su disciplina ideológica, su coherencia ética y su capacidad de supervivencia institucional. En una misma semana, el movimiento ha debido lidiar con una fractura legislativa que rozó peligrosamente la sombra del uribismo y con un cisma de bases provocado por el protagonismo otorgado a figuras de origen digital ajenas a la liturgia histórica de la izquierda.

La fractura por el caso de Álvaro Uribe

La primera de estas grietas se abrió en el terreno donde la legalidad y la memoria histórica convergen con mayor sensibilidad: la justicia. El detonante ocurrió en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, cuando cinco congresistas del oficialismo —Gabriel Becerra, David Alejandro Toro, María del Mar Pizarro, Heráclito Landínez y Jorge Bastidas— votaron a favor de una proposición para reclamar el expediente contra el expresidente Álvaro Uribe por crímenes tan emblemáticos como las masacres de El Aro, La Granja y el homicidio de Jesús María Valle. La jugada, concebida supuestamente como una revisión de competencias, desató un terremoto ético.

Voces de la talla del senador Iván Cepeda y del abogado de víctimas Miguel Ángel del Río no tardaron en calificar la decisión como inaceptable, advirtiendo que desplazar el proceso desde la Fiscalía hacia una célula política en el Congreso equivalía a entregar el caso a la atrofia institucional y a un potencial manto de impunidad. Ante la presión unánime de las víctimas y el rechazo de la propia Fiscalía, los cinco parlamentarios debieron recular mediante un comunicado en el que aseguraron que “no existe ningún pacto con el uribismo”. No obstante, el daño político estaba hecho: la bancada evidenció una preocupante desconexión operativa en temas de justicia transicional y derechos humanos, un pilar fundacional del progresismo.

La polémica de Gabriela Muñoz y el silencio regional

Si la crisis en el Congreso puso en entredicho el tacto institucional del partido, el malestar desatado en las bases por el ascenso de Gabriela Muñoz evidenció una fractura de carácter generacional y ético. La irrupción de esta joven influencer de 19 años en la Dirección Nacional del partido, de la mano del expresidente Gustavo Petro para asumir la estrategia digital y de comunicaciones, cayó como un baldado de agua fría entre los militantes veteranos. El rechazo no surge del vacío; Muñoz venía de enfrentar señalamientos por presunto tráfico de influencias y control de nombramientos en la Aeronáutica Civil, denunciados en su momento por figuras como Angie Rodríguez y el concejal Daniel Briceño.

Mientras la militancia de larga trayectoria reclama meritocracia y pulcritud ante los escándalos de contratación, Petro ha salido en su defensa argumentando un vínculo estrictamente profesional y pidiendo blindar su seguridad frente al retiro de esquemas de protección por parte de la UNP. Por su parte, Muñoz ha calificado los cuestionamientos de ataques misóginos orientados a minimizar su agencia política. Más allá de las defensas y los argumentos de género, este pulso refleja una tensión latente en la izquierda contemporánea: el choque entre la vieja guardia, forjada en la academia, el sindicato y la calle, y una nueva tecnocracia digital impulsada por lógicas de visibilidad y redes sociales.

En este escenario de tensiones cruzadas, llama poderosamente la atención el silencio sepulcral del ala radical del Pacto Histórico en el Valle del Cauca. Figuras visibles de la orilla más combativa del movimiento en la región —como Ana Erazo, Alfredo Mondragón, Wilson Arias, Alexander López y Kevin Gómez— han optado por mantenerse callados o por direccionar sus ataques únicamente a aquello que conviene a sus cálculos particulares. Este silencio selectivo frente a los escándalos de contratación y las fracturas directivas demuestra que el dogmatismo regional a menudo cede ante el pragmatismo del cálculo político, dejando a las bases sin referentes éticos firmes cuando los cuestionamientos rozan las altas esferas del poder.

Conclusión

Ambos episodios revelan que el Pacto Histórico transita por una encrucijada de madurez. Un movimiento que aspira a transformar las estructuras del Estado no puede permitirse titubeos procesales frente a los grandes crímenes de la historia reciente, ni fracturar la confianza de sus bases mediante la improvisación en sus cuadros de dirección, ni tolerar la complicidad del silencio cómplice en sus liderazgos territoriales. La doble crisis actual funciona como un espejo incómodo: o el progresismo colombiano recompone sus cauces éticos y su disciplina interna, o terminará consumido por las mismas dinámicas de pragmatismo y desconexión ciudadana que prometió erradicar.

administrador

Recent Posts

🏗️ Empresas comprometen $220.000 millones para reconstruir Cali, el norte del Valle y Buenaventura

Los recursos, articulados a través de ProPacífico, estarán destinados a la atención de las comunidades…

1 semana ago

La “mermelada” notarial que descaradamente se tragan los alfiles del Pacto Histórico antes de entregar el poder

A pocos días de finalizar el mandato del presidente Gustavo Petro, la lupa política vuelve…

1 mes ago

El Valle del Cauca se estrena en el nuevo Congreso con la bancada más numerosa de su historia reciente

El Valle del Cauca llega al nuevo cuatrienio legislativo (2026-2030) con una bancada robusta: 22…

1 mes ago

Dilian Francisca Toro planta cara al Gobierno: exige revisión técnica urgente de la UPC para salvar la red hospitalaria.

El desbalance financiero de la aseguradora, que cerró el 2024 con pérdidas de $4,8 billones,…

2 meses ago

Petro respaldará demanda ante el Consejo de Estado que busca la nulidad de la elección presidencial

A escaso un mes de que se cumpla el rito constitucional del 7 de agosto,…

2 meses ago

La burocracia de Julián López con el Gobierno Petro que tiene a salvo a su familia y en ruinas al Aeropuerto de Cali

Hay imágenes que logran sintetizar el fracaso de una gestión con mayor crudeza que cualquier…

3 meses ago